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María Magdalena era el apóstol de la adoración sagrada.Domingo, 11 de abril de 2010 - Enviar a un amigo
Es divinizado aquel que se ha transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo... Era inmensa la emoción que sentía María Magdalena ante la adoración, y relataba cómo la Sabiduría ama a toda criatura, cómo el Padre adora a cada alma enviada al mundo y qué ayuda les presta. Y, también, que Él las adora millones de veces más en las tentaciones, en los desiertos, en lo pasional. La adoración determina todo el ritmo de la existencia del hombre. Es divinizado aquel que se ha transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo. Él ya no seduce a su prójimo con los compuestos turbios y pecaminosos, sino que lo purifica y, adorándole, lo diviniza. La adoración a la Divinidad lleva a la adoración al prójimo. Es inmenso el potencial de adoración del hombre... Sólo es feliz (¡bienaventurado, absolutamente dichoso!) aquel que tiene liberado el potencial divino del supremo amor. María Magdalena era el apóstol de la adoración sagrada: difundía la atmósfera de adoración junto con la sabiduría, la paz, la sensatez y la calma profunda. Tel. + 34 972 120 907, 34 633 295 472 http://www.juangrial.com/loslibros/nuevoevangelio.html
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